Identidad y orgullo que trasciende como un legado de amor, educación y tradición a través de generaciones de estudiantes, amigos y familias.
El IMT: legado y tradición
Existen instituciones que se construyen con ladrillos y cemento, pero hay otras que se edifican con el espíritu, la entrega y el amor. Este 14 de febrero, el Instituto México de Toluca (IMT) se vistió de gala para celebrar su 62 Aniversario, una cifra que no solo representa el paso cronológico del tiempo, sino la consolidación de un sueño que ha transformado la historia educativa de Toluca y la vida de miles de familias.
Hablar de seis décadas es hablar de un legado que ha echado raíces profundas en el suelo mexiquense. Es mirar hacia atrás con gratitud y hacia adelante con la convicción de que la misión iniciada por San Marcelino Champagnat sigue más viva que nunca en cada salón de clases, en cada cancha deportiva y en cada corazón que late bajo el sello Marista.
Un sueño llamado Champagnat: El origen de nuestra misión educativa
Para entender la magnitud de estos 62 años, debemos remontarnos a la fuente original: San Marcelino Champagnat. Su visión, nacida en la Francia de principios del siglo XIX, no era simplemente la de enseñar a leer y escribir a los niños y jóvenes. Su propósito fue mucho más profundo: «Para educar a un niño hay que amarlo, y amarlo a todos por igual».
Ese carisma llegó a Toluca hace más de medio siglo para instalarse no solo como una opción académica de excelencia, sino como un estilo de vida en la sociedad toluqueña. La labor educativa marista no es una tarea administrativa; para nosotros es una obra de fe y amor. Es una labor que, como bien dicen quienes han dedicado su vida a ella, inunda el corazón y llena el alma. Formar «buenos cristianos y virtuosos ciudadanos» ha sido la brújula que ha guiado el camino del IMT desde su primer día, permitiendo que la fe y la educación caminen de la mano.
El honor de pertenecer: #SomosMaristas
¿Qué es lo que hace que un alumno, al ver el escudo del IMT, sienta que se le ensancha el pecho y late su corazón? La respuesta es el sentido de pertenencia. En el IMT no se «pasa» por una escuela; se «habita en familia» un colegio. La identidad Marista es un sello indeleble que nos distingue. Es la sencillez en el trato, la humildad en el servicio y la audacia para enfrentar los retos del mundo moderno.
Ser parte del IMT es un honor que se hereda y se cultiva día a día con paciencia, humildad y amor. Es sentir que perteneces a una misión mucho más grande que tú mismo; es pertenecer a una red global de educación que abraza los mismos valores en los cinco continentes. En Toluca, esa identidad se traduce en una comunidad unida, donde padres de familia, maestros, hermanos, alumnos y exalumnos forman una sola voz. Este sentido de familia es el que permite que, 62 años después, el IMT siga siendo un refugio de valores en un mundo que cambia constantemente.
Generaciones que dejan huella: El legado vivo de Toluca
A lo largo de estos 62 años, por los pasillos del IMT han caminado generaciones de hombres y mujeres que hoy son el motor de nuestra ciudad y de nuestro país. Médicos, ingenieros, artistas, empresarios, líderes sociales, pero, sobre todo, padres y madres de familia ejemplares.
Cada generación ha dejado una huella única. Recordamos con nostalgia y orgullo a aquellos primeros alumnos que, con uniforme impecable y la mirada llena de ilusiones, inauguraron esta historia. Hoy, muchos de ellos regresan como abuelos a recoger a sus nietos a la puerta del colegio, cerrando un círculo de amor y fidelidad en la comunidad marista.
En estos 62 años, el IMT ha sido testigo de cómo los niños y jóvenes se convierten en líderes. Aquellos pequeños que alguna vez jugaron en el patio, hoy dirigen empresas o encabezan proyectos de alto impacto social, siempre llevando consigo la ética y la solidaridad que aprendieron en sus años formativos en su alma mater. Esa es la verdadera huella Marista en Toluca: una sociedad más humana, más justa y más consciente, construida por aquellos que aprendieron que el liderazgo más auténtico es el que se pone al servicio de los demás.
Liderazgo y excelencia: Una educación que trasciende las aulas
El liderazgo en el IMT no se enseña en un pizarrón; se vive en el día a día. Se manifiesta en la disciplina de nuestros equipos deportivos, en la alegría de los Actos Cívicos, en la profundidad de los debates del Marist MUN, en la creatividad de nuestros proyectos tecnológicos de RoboGenius, en la destreza de los Persuasive Speech, en la conciencia crítica que despierta el sistema Knotion, en la Feria de Ciencias, en la Expo Tu Uni, en la solidaridad de las colectas, en el buen vivir y en pastoral.
Nuestra institución ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Ser líderes en este siglo, significa abrazar la innovación educativa, la tecnología y el bilingüismo, pero siempre desde una base sólida de valores humanos. El IMT no solo busca que sus alumnos sean los mejores del mundo, sino que sean los mejores para el mundo. Este enfoque integral es lo que nos ha mantenido en la cima de la preferencia educativa en Toluca durante más de medio siglo.
La huella marista en el corazón de Toluca
Toluca no sería la misma sin la presencia del IMT. El colegio ha sido un pilar fundamental en la vida social, religiosa y cultural de la capital mexiquense. La labor social, las misiones, el apoyo a las comunidades vulnerables y la formación de ciudadanos comprometidos con causas justas han permeado el tejido social de nuestra ciudad.
Los Maristas han dejado huella en Toluca no solo a través de la educación académica, sino a través de la presencia cercana. La «Presencia» es, de hecho, una de nuestras características fundamentales. Estar ahí para el otro, para ayudar, para caminar junto al alumno, para acompañar a las familias en sus alegrías y en sus duelos. Esa cercanía ha generado un vínculo inquebrantable entre la ciudad y la institución. El IMT a través del tiempo se ha convertido en parte del paisaje emocional de Toluca.
Un honor que inunda el corazón
Para quienes formamos parte de la plantilla docente y administrativa, para los Hermanos que han dedicado su vida al seguimiento de Jesús al estilo de María, el 62 Aniversario del IMT es una renovación de votos. Es recordar por qué elegimos este camino. No hay nada más gratificante que ver la mirada de un chico de Secundaria que comprende un concepto nuevo, o el abrazo de un joven de Preparatoria que se gradúa listo para conquistar sus sueños para continuar con un camino lleno de esperanza.
Esta incansable labor educativa en las paredes del IMT nos inunda el corazón. Es un trabajo que no se agota con el timbre de salida, sino que se lleva a casa en forma de satisfacción profunda. Ser educador marista es ser un sembrador de esperanza. Es saber que, aunque no siempre veamos el fruto del árbol que plantamos hoy, estamos contribuyendo a un futuro mejor. Esa es la labor que llena el alma: saber que somos instrumentos de una obra divina iniciada por un humilde sacerdote en La Valla, Francia y que hoy florece en Toluca.
Hacia el Futuro: Los Próximos 62 Años
Al celebrar estos 62 años, no solo honramos el pasado de San Marcelino Champagnat, sino que abrazamos el futuro con entusiasmo. El IMT sigue transformándose. Estamos en una etapa de constante innovación, buscando nuevas formas de conectar con las juventudes actuales, de hablar su lenguaje y de responder a sus necesidades emocionales y espirituales.
El mundo de 2026 es muy distinto al de 1964, pero las necesidades del corazón humano siguen siendo las mismas: el deseo de ser amado, de ser escuchado y de encontrar un propósito de vida. El IMT sigue, y seguirá siendo ese faro de luz para las nuevas generaciones, adaptándose a los cambios tecnológicos y a las necesidades del mundo digital, pero permaneciendo firme en los valores de la humildad, la sencillez y la modestia.
¡Gracias, Familia Marista!
Este febrero de 2026, celebramos 62 años de ser ¡Orgullo IMT! Gracias a los fundadores por su visión, a los Hermanos por su entrega total, a los maestros por su paciencia infinita, a los padres de familia por su confianza incondicional y, sobre todo, gracias a nuestros alumnos y exalumnos. Ustedes son nuestra razón de ser, nuestra carta de presentación y nuestro mayor tesoro.
Que la Buena Madre siga protegiendo nuestro caminar y que San Marcelino Champagnat nos siga inspirando en nuestra labor educativa para que el Instituto México de Toluca siga siendo, por muchos años más, el hogar donde se forman los corazones que hacen vibrar al mundo.
¡Feliz 62 Aniversario, IMT!




